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jueves, 26 de enero de 2012

Consagración, profecía y mística cristiana, de Mauricio Martín del Blanco

Consagración, profecía y mística cristiana. ¿Los Consejos Evangélicos son para todos?
Mauricio Martín del Blanco
EDICEP
11 €

El Evangelio es proclamación y anuncio de santidad y felicidad. En definitiva, de Amor. Los consejos evangélicos en conjunto son propuestos a todo seguidor e imitador de Cristo, el Verdadero Evangelio. La profesión pública de algunos de esos consejos evangélicos, como son los de virginidad, pobreza y obediencia, aceptados por la Tradición y la Iglesia, tienen el sentido y el carácter de radicalidad en el seguimiento e imitación de Jesús de Nazaret.

Sin duda alguna, los cambios culturales de neustro yoy afectan a algunos fudnamentos clásicos de la vida de especial consagración como son los votos, componentes esenciales de la consagración religiosa. No obstante, la sexualidad es vista hoy como un valor positivo, no como un valor netgativo de la vocación humano-religiosa; la pobreza es considerada como una desgracia, no como un ideal evangélico y la obediencia es vista más como una limitación de la autonomía y de la independencia del hombre que como un servicio, ya que la autonomía es tenida como un valor irrenunciable.

La propuesta de estas reflexiones desde la Palabra de Dios, la teología, la doctrina de la Iglesia y de la propia experiencia en la vida religiosa quiere ser una estimación positiva de la realidad de esta profesión radical de los tres consejos que la conforman.

Mauricio Martín del Blanco es un religioso palentino, doctor en Tología Espiritual por la Universidad Pontificia de Comillas. Director durante nueve años de la revista Monte Carmelo, es profesor de la Facultad de Teología del Norte de España, Sede de Burgos y escritor de varios libros de temas diferentes de espiritualidad, vida religiosa y teresianismo.

sábado, 14 de enero de 2012

La Iglesia misterio de comunión, de Miguel Ponce Cuéllar

La Iglesia misterio de comunión
Miguel Ponce Cuéllar
EDICEP
28 €

Consciente de las dificultades que entraña realizar un manual sobre la Iglesia, realidad "compleja" y siempre palpitante, el autor ofrece una obra en la que pone claridad en la complejidad –sinónimo de riqueza–, subrayando una primera y fundamental intuición. Con palabras de Benedicto XVI: "Justamente Pablo no la concibió como institución, como organización, sino como organismo vivo en el que todos actúan unos junto a los otros y hacia los otros, en el que se encuentran unidos desde Cristo". Por eso, la Iglesia es comunión, un misterio de comunión.

Miguel Ponce Cuéllar, doctor en Teología por la Universidad de Navarra, fue superior y vicerrector del Seminario diocesano. Actualmente es canónigo penitenciario de la catedral de Badajoz y profesor de Teología en el Centro Superior de Estudios Teológicos y del Instituto de Ciencias Religiosas Virgen de Guadalupe.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Espíritu Santo, aliento vital de la Iglesia, tomos I y II, de L. J. Cardenal Suenens

El Espíritu Santo, aliento vital de la Iglesia, tomos I y II
Cardenal L. J. Suenens
Prefacio del cardenal Danneels
EDICEP
16 € / 20,50 €

Cuando el cardenal Suenens escribió el libro ¿Un nuevo Pentecostés? pretendía dar a entender que la Renovación en el Espíritu Santo, que él no veía como un movimiento en la Iglesia, sino como la Iglesia en movimiento, no iba a ser algo evidente.

¿Dónde hay que situar, pues, la esperanza de la Renovación para la Iglesia, que, en su conjunto, es, por definición, carismática? ¿Qué es lo que frena su impulso? Las respuestas a estas cuestiones las encontramos en esta obra, que recoge los escritos del cardenal Suenens relacionados con la Renovación, a la que consideraba como una gracia pentecostal, mariana y eclesial a la vez, con una importante visión de conjunto.

Léon Joseph Suenens fue nombrado arzobispo de Malinas-Bruselas en 1961 y creado cardenal en 1962. Juan XXIII le encargó diversos trabajos preparatorios para el concilio Vaticano II y Pablo VI le nombró moderador del mismo. Este mismo Papa y Juan Pablo II le confiaron el acompañamiento de la Renovación carismática.